martes, 13 de mayo de 2014

LO DIFICIL QUE ES COMER UN ASADO.




Ser periodista, principalmente si uno esta en la radio y aun peor en la tele, produce la gracia siempre pruriginosamente agradable de la popularidad y el afecto, pero con algunos perfiles de fastidio en ciertos y puntuales casos.

Primero y principal es que uno nunca deja de ser un aparato proveedor de noticias, cualesquiera fuera el sitio de la reunión, el circulo social, deportivo o familiar al que asistieras y la circunstancia que fuera, esto es, un sepelio o una serenata.

Si uno trabaja en “Radio Periquita” la primera pregunta de alguien del grupo de reunidos, apenas uno llega, como para romper el hielo, se diría,  es casi de manual: “¿ siempre estás en Radio Periquita, vos?”, te preguntarà, así te terminara de escuchar en Radio Periquita esa misma tarde, en el auto, mientras iba al súper a comprar un vino para esta reunión.

Apenas atines  responder, todavía con la sonrisa de cordialidad hilvanada en tu rostro, él mismo preguntador inicial quemará su ultimo cartucho con el segundo clásico, en relación a alguien que trabaja en la misma radio, por ejemplo:

-       che y Victor Benitez pio es grosero luego así cuando no hace su programa y todo.
Allí es donde vos empezás a pensar en una respuesta embolada y una amable, pero siempre optaras por la amable. ( salvo que seas el mismísimo Victor Benitez) La embolada sería, “ no se, no vivo un poco con Victor Benitez”; pero terminás despachando la opción mas amable:
-       jajaja.
Si. Solo te reirás. Es amable, cordial, apachuntosa ( no se que significa, acabo de inventarla) y lanza un mensaje directo. “Me rio y no te respondo, curioso.”

Sonara la campana del primer round y continuaran todos hablando de los costos de reparación actual del sistema de inyección de autos de Korea, que era el tema debatido al momento en que vos,  perifonero de noticias, apareciste en tal conclave de amigos, conocidos y desconocidos; y  todo porque al hermano del primo de tu amigo Felipe se le ocurrió inaugurar su quincho, obviamente, con un asado. Con que va a ser ¿ con pastafrolas?

No tardara 7 minutos, para que un gordo de remera del Ratón Mickey que parecía inofensivo al fondo, semia-costado en una hamaca paraguaya, se ocupe del siguiente bullying, justísimo en el momento en que vos descubriste que bajo ese mantelito de punto cruz se escondían, calentitas aun, unas empanadas de Areco y pretendías manotearlas. Y preguntara así:

-       Che, vos que sos periodista. ¿ Es cierto que Jaegli esta en el bailando porque va a ser candidato a intendente?
Entonces vos esperas un segundo, le bajas el primer bocado entre la punta del repulgue y a dos pulgadas para abajo, tentando que el dogor al verte comer desista la repregunta, porque te das cuenta también que el resto no le ha dado gran atención, pero… olvidalo, volverá a la carga, con un arma aún mas letal.
-       Che loperro, aquí el periodista “ade” saber porque lo que baila Jaegli, si es cierto que va a ser candidato.

Y los perros van a terminar girando el rostro hacia vos, con mirada inquisidora y una sola expresión tacita: “¡Contestá pues! ”

Vos que ya sabias que el circuito de evolución de las preguntas de asado funcionan así, trataste de devorar tu primera empanada con gran rapidez entre la primera pregunta, tu silencio y la segunda, pero – aun cuando la devoraras completa de un bocado – nada impedirá que tengas que hacer un gran esfuerzo para deslizar el bolo alimenticio atorado a la altura de la corbata, y , empezar a responder al pueblo, allí reunido.

No te salvaras,  de dos preguntas mas, relacionadas con el mismo tema. Generalmente vinculadas a fantasías y leyendas urbanas que vos aborrecías y combatías públicamente en tus programas pero que aquí terminaras festejando solo para salir del interrogatorio y tener derecho a comer ese matambrito tiernizado que acababan de servir en tiras aun humeantes.

Las preguntas accesorias además suelen partir de la propia necesidad de los amigos de afirmar sus propios conocimientos con un asentimiento del periodista que se encuentra en la sala.
- “ che, es cierto que el se hizo el bypass gástrico para adelgazar. – te preguntara el rubio con pinta de oficinista de after oficce,  antes de comer el cuarto de chorizo que sostiene en la mano - porque ellos si tienen derecho a comer- y a quemarropa anexará la segunda  “ cuantos kilos ya bajó”?

Ibas, siquiera aun a responder o tratar de hacerlo, sino tan siquiera a generar sinapsis, para producir algo coherente, cuando uno del fondo agregará, casi como lanzándote un “ ya que estamos contestame èsta también”,  la pregunta de aquellas que terminan por levantarte un leve ardor caluroso a la altura de la mejilla izquierda, mas que nada porque su construcción es tan intrincada, inconexa y barroca,  que el solo pensar en ella te genera ganas de sufrir. Sera así mas o menos:
-       Y este Jaegli… el paga o le pagan para participar. ( pausa milisegundistica) porque viste que se peleo luego con Zucolillo , parece que tenían un cementerio juntos y les comió Lucho Gonzalez. Seguro que va a ir todo dolorido al senado después de cada baile, verdad?

Como haces para responder todas esas preguntas?, este colgajo de ideas?, pero mas que nada, como haces para creer que no es una joda de Tinelli por parte de 16 tipos, que se están morfando a mil la picada pre asado, y vos allí, pensando que contestar.


Pero tenés que calmarte porque recién andás por la mitad.

Alguien propondrá una chinchoneada, eso te aliviara un poco; algunos aceptaran, pero otros dirán que no y lo peor… a uno se le ocurrirà decir,
-       “ vamos na a hablar nomas con nuestro amigo periodista que esta aquí, boluo…”

Vos ya no sonreirás aunque pretendas – en un muñón sanguinolento de amor propio que te queda – que fue un acto de valoración y generosidad contigo, al tiempo en que ensartarás con el mondadientes una feta de butifarra y un trozo de mbeyú, bien tostado, para que mañana no quede dudas de lo que te produjo semejate pyahai.

Es entonces, y no en otro momento, cuando aparecerá otra institución del rompebolismo clásico con el periodista que pretendió gozar un asado con los amigos: todos allí saben que vos sos un periodista radial que te ocupas de temas políticos y económicos. El 80 por ciento de los concurrentes escucha tus programas y jamás sintonizan allí una puta información deportiva.

Pero eso no basta para detener el siguiente interrogatorio obligado de los asados:
-       che y vos que sos periodista,  ( “vos que sos periodista” es el gran argumento incriminatorio, for ever) que lo que se puede hacer de ese arbitro Amarilla, boluo, ese pio es pariente de Leoz, mbaé…
-        
Solo debes respirar. Tomar aire y dejar que se enracimen mas preguntas que vendrán, no seguidas, sino yuxtapuestas:
-       Nderacoooore …cierto boluo. – saltara otro - Y vos que estas allí en la radio. ¿ que se sabe del Tata? Es cierto que Zapag le llamo el otro día y no le atendio el teléfono?
-       Pera na un poco, pera na un poco -  interrumpirá el del cigarrillo electrónico – vamos na a preguntarle lo del pendejo que mostro su camiseta de Jesús, es cierto que la protesta de los jugadores antes de los partidos es por eso o porque mierda lo que es…

Vos que sos muy meticuloso en no revistar nunca las páginas deportivas de los diarios tratas de conciliar inteligencia, astucia, diplomacia y eficiencia para salir de éste mazacote de preguntas y terminás aprendiendo – ojo, con los años – que podes responder, literalmente, cualquier cosa, y la perrada asentirá, satisfecha y  con la cabeza, solo porque vos “trabajas en la radio”. Ante la metralla inquisidora anterior responderás por ejemplo:
-       Lo que pasa es que el futbol paraguayo atraviesa su peor momento. (esa frase nunca falló)  Se perdió a Bielsa que podría haber sido alguien que trabaje cimiento de nuevo , pero el resto es vyroreí, lo cierto es que no nos vamos al mundial
( y para terminar le agregás un dato que sembrará confusión por un rato, el tiempo suficiente para tomarte un respiro y un trago de mala cerveza)
…y con no ir al mundial el país pierde 575 millones de dólares…

“575….” – balbucerá uno, pero se quedaran mirándose unos a otros por un momento irregistrable por cronometro racional alguno,  que te permitirá recordar aquella frase de la florida niñez cuando podias decirte a tu santa madre, “ mama, cuando nos vaaaaamos??”.

Si superas este penultimo round, posiblemente te darán unos 6 minutos de pausa.

Durante esos seis minutos los tipos recibirán una nueva fuente de bananitas de carne, morcillas, sopa paraguaya, y chorizo para continuar la “toscaneada”, se servirán vino, reabastecerán de cerveza sus manijas y se preguntaran sobre alguna cosa vinculada a direcciones y como se llega a algún lugar. No faltara el que sabe mucho de esas cosas y explicara que se trata de una calle que “muere” en tal parte o en el mejor de los casos que “choca” con la calle tal, o aun mejor, que explicara que la casa del tipo de marras queda en la esquina de esa calle donde dobla el 42.

En ese lapsus de seis minutos, no pierdas tiempo. Tenés que aprovechar para hacerte un choripán en 2 minutos, devorarlo en 4 y pasarte la servilletita y pedir lo que has de beber ,en el minuto de anexión, porque no va a faltar alguien que te coloque otro clásico preguntario al periodista designado, como un gancho al mentón.

-       Che y cuanto ganan Mabel Renfle  y eso” – preguntará justo el que prepara el asado, sin desviar la mirada de las costillas que están saliendo.
-        
Obviamente vos tenés un segundo para recordar a Mabel ,a quien querès mucho, y uno mas para tratar de discernir con tus mejores neuronas quienes son “y eso”.

Guay!  si llegas a responder con una evasiva, comprensible y obvia, en tanto no sabés, como por ejemplo :
-       “ vos sabes que no se cuanto gana Mabel, che…”

Allí es cuando desde el fondo, a la derecha, del mismísimo flaco de barbita de candado que vos no escuchaste emitir sonido en toda la noche, se esputara esa frase detonante:

-       Y si. Lo peridista se cubren todo luego.

Para que pa. De inmediato te preguntaran si es cierto que Luis Bareiro le defiende a Vierci, si es verdad que Mina es socia comercial de Kalè, si Carlos Peralta tiene un pariente en la función publica, si Torres dejó Abc….

A esa hora exactamente, vos ya estas seguro que no querés comer nada mas, que solo querés saber donde hay un sanitario para simular una meada y volver a casa, saltando una murallita cubierta de miramenometoqueis sin despedirte.
Sacrificado es.
Un asado es, en rigor, una reunión de amigos que se juntan para chupar y comer y , al mismo tiempo, un interrogatorio al  periodista ese que suele venir . -



viernes, 18 de abril de 2014

VIDA, PASION Y MUERTE DE CIRO MARINO RODRIGUEZ.


LA VIDA, PASION Y MUERTE DE CIRO MARINO RODRIGUEZ

Muy pequeño - en el limite entre enano y petiso- Ciro Marino Rodriguez tenía una mirada de fuego que interpelaba a su paso.
Hablaba como el Jesùs de las películas recomendando, sentenciando y cuestionando. Aun siendo niño en transición a jovenzuelo, me retuvo un par de veces en alguna calle de Pilar para apuntarme con un dedo y exigirme que sea como mi padre. “Vo mita-í tenés que ser buena persona como don Ninín” y sin entibiar nada con una sonrisa, seguía camino con sus ojos grandes, encendidos y el resto de su rostro impávido. Honesto, trabajador, ciudadano ejemplar e impenitente cultor del teatro popular.
Si a Carlos Alberto Mazó lo recordaremos siempre como la figura emblemática de las letras y el teatro pilarense, dramaturgo, director y actor, al Ciro Marino Rodriguez del teatro popular, bizarro, barrial, visceralmente circense, tampoco lo olvidaremos.
Ciro Marino seleccionaba actores de su circulo de amigos, obreros, trabajadores de oficios, en los barrios. Parientes a veces. Siempre era èl mismo el guionista, director y figura central de sus puestas teatrales.
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Pero hoy, en este viernes santo quiero recordar aquella vez que Ciro Marino Rodriguez reunió a 2000 personas para presenciar su puesta teatral “Vida, Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo”, allá por 1978, en el estadio de basquetbol del club 1ero de Mayo de Pilar.
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Su versión era absolutamente vinculable al floreciente realismo mágico latinoamericano, comenzando por èl mismo, que vestido con su atuendo de tela de alpillera, barba de corcho quemado, parecía un Jesús de bolsillo, achicado quizás por la azotaina a la que le había destinado Pilatos.
El montaje consistía en el ingreso de Jesús, rumbo a la cruz por el acceso principal, puerta grande desde donde normalmente saltaban los equipos de basquetbol a la cancha.
Esa caravana del monte calvario, iba presidida por el mencionado Jesus, seguido de agresivos guardias romanos que lo castigaban todo el tiempo con unos látigos de tela de cuerina marrón y corazón de cartón, que sonaban con horrorosos chasquidos sobre el lomo del pequeño hijo de dios rumbo al Gólgota.
La comitiva estaba reforzada por todos los enemigos del Nazareno, sus amigos solidarios, los discípulos, incluyendo al propio Judas, resucitado solo a los efectos cinematográficos. Al final del rectángulo estaban las tres cruces que esperaban la crucifixión del meteórico hijo de Nazareth y los dos ladrones, el bueno y el malo.
Pero como el estadio estaba repleto, antes de empezar la obra, Ciro Marino determino que el vía crusis se haría con un “estilo vuelta olímpica”, de manera que todos los asistentes pudieran ver de cerca el sufrimiento del señor jesus, representado por èl mismo. Por lo tanto giraron por los cuatro costados del rectángulo de juego, posteriormente viborearon un poco - en el ultimo tramo- por el centro de la cancha y fueron directo hasta el aro de cemento y fibra de vidrio del sector norte, tras el cual, emplazadas en una loma se encontraban las cruces.
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Ciro Marino, sabía que era un proceso breve, sin diálogos, sin otra trama que la marcha y la crucifixión, por lo cual supo resolver el problema de la identificación de los discípulos ( que caminaban tropezando detrás de la escena principal ) con un método bastante curioso: tenían grandes carteles de cartón que colgaban de sus cuellos con sogas de ferretería. Allí se escribían sus nombres , y una frase final que sugería que tal iniciativa identificatorìa no era suya ( del director) sino de los salvajes romanos. “Pedro” - por ejemplo- y seguido de la leyenda “ Amigo del condenado”
Atrás venía sonriente, contando monedas de una sucia bolsa negra, el resistente Judas, que no necesitaba cartel alguno para recibir el abucheo e incluso algún proyectil del publico asistente. Y mientras esto sucedía, lejos del mentado arrepentimiento, se reía a carcajadas y enseñaba el dedo del medio a quienes le arrojaban, por ejemplo, un choripán a medio comer.
Era interesante esa manera como Ciro Marino Rodriguez producía el sincretismo en las representaciones, ya que los romanos que pegaban no hablaban ni en latin ni en español, sino lo hacían en jopará , gritando con energía sus consignas intimidantes, al tiempo en que castigaban las pobres espaldas del pequeño jesús.
- Eguata nde bandido..! …siga py…!! Barulaque!! ..
y volvían a pegarle y volvían a gritar ..
- ¡ pea heú reicuaa hanguá otro día! .. ¡ eguatà nde aña memby!! ( justo a èl le decían aña memby).
Por su parte Ciro no se quedaba en los simples alaridos de dolor, como en el Jesus de Gibson, o como en la semiótica mirada del nazareno de Zefirelli, sino incorporaba – fíjense que detalle – un libreto que mixturaba la ética judeocristiana del dolor con la piedad por su comunidad.
Así por ejemplo en los 28 metros del primer lateral de la cancha, iba gritando cosas así como “¡ mi dolor por el barrio San José! “ o “¡ este sacrificio es por los trabajadores de Manufactura de Pilar! “ o “ el dolor me mata pero lo hago por los obreros portuarios de mi querida comunidad! e incluso, mas lejano, en los 15 metros del lado mas breve del rectángulo, se lo escuchó gritar “ ¡ malditos romanos, me rompen la espalda, pero hoy sufro por la comisión de damas del Barrio Crucecita! ( se supo después que le fabricaron las vestimentas) o eso que generó numerosos aplausos, “ ¡soldados de Roma, mi sufrimiento en esta noche es por la selección juvenil de basquetbol que viaja al nacional de Pedro Juan Caballero !”.
Entusiasta estaba el publico que en la medida en que ese sufrimiento con dedicatorias avanzaba (e iba aludiendo alguna tecla emotiva o de proximidad) saludaba con aplausos e incluso vítores. Un detalle que paso desapercibido, salvo para la aguda percepción de mi amigo Pepín Borba, es que los vitores eran para Ciro y no para Jesús.
- “ Fuerza Ciro, Carajooooo! “ gritaba alguien de tanto en tanto, obrándose el milagro de la suplantación de popularidad que el Beatle Lennon habíase atribuido pocos años antes, con menor éxito.
No menos pintoresco era el ladrón bueno, encarnado por un gran amigo de Ciro, el conocido Juan “Nicotina”, empedernido fumador, que aceptó participar del cuadro vivo solo con la condición de no dejar de fumar durante la puesta. Así pues, mientras marchaba el doliente grupo hacia el Gólgota, metido entre las 40 personas, iba Juan Nicotina fumando su Reina Victoria, Negro y sin filtro, sin solución de continuidad.
El final era antológico. Subían a las cruces, en primer lugar a los ladrones, el bueno y el malo y luego a Jesus. La única cruz que iluminaban los reflectores ( mas por la humildad del presupuesto que por consideración estética alguna) era la de Jesús misericordioso.
Pero un detalle interesante era este: aun desde los lugares mas lejanos, se podía percibir como el rostro de uno de los ladrones se iluminaba (casi como en el versículo de la transfiguración de nuestro señor Jesus) de tanto en tanto. Era Juan Nicotina, que también había negociado con la producción que le liberaran un brazo para que su habito de fumar no se interrumpiera durante el tramite de la crucifixión, muerte y resurrección, que suponía casi unos veinte minutos en su totalidad y a veces más..
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Pero lo realmente sublime y emotivo era el cuadro final, en el que el hilván histórico universalista del libreto de Ciro Marino, se guardaba una sorpresa que yuxtaponía el cenagoso monte calvario con el agreste pináculo de gloria nacional en Cerro Corà, ya que el grito con el que concluía la obra era
- ¡Muero por mi mundo!…¡ viva la humanidad!
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EPILOGO
Muchos años después, en el 2004, reivindicando sus justos derechos laborales ( fue sindicalista también) Ciro Marino Rodriguez se crucificó en la realidad, de pies y manos clavados, frente al IPS central en Asunciòn. Consiguió luego de esta medida una pensión. Según recoge la prensa de esos días.
Cariño eterno al recuerdo de este pequeño gigante.-

jueves, 6 de marzo de 2014

SE LLAMABA ROBERTO, LA PANTERA LE DECIAN...



Se llamaba Roberto.


la pantera le decían, 
en un bolsillo tenìa a la hinchada mas grande del mundo, la de Boca, en otro guardaba nuestros corazones de pilarenses, de cerristas, de paraguayos.

Transportar, no transportaba la pelota: escribía con ella sobre la cancha, con los dedos suaves de un fígaro, con la misma suavidad con la que aprendió a correr la de trapo en los arenales de su cuadra de la calle Colón; arenales que – por cierto- devoran a temprana edad a los pataduras para los asuntos del futbol.

Bastaba verlo llegar al centro de la cancha en el primer ataque para ver que era un toro que no iba a regalar la oreja.

No corría, modelaba así en el césped, como en el piso sintético, que por entonces era exclusivo de los gringos; pecho altivo, mediasonrisa pícara indeleble y por sobre todo, esa elegancia indespeinable, que, con el avance del juego no lo consigue sostener cualquiera…aunque se vista de seda.

Cuando la Pantera detenía el balón a metros del área grande- cuando la amasaba- parecía eterno; ocupaba medio día su oficio de mirar para todas partes y colocar luego el boomerang de su pase -que Pitàgoras no lo habría calculado mejor - y que, boomerang al fin, siempre volvía para su remate final y las redes.

Pero cuidado, no pretendas que el gol fuera un patadón como los que gritamos ahora enardecidos y agradecidos de los pies de nuestros delanteros; naaa, era la misma "magia cabañas" , el hilván de seda de una araña florentina, el último plano de Da Vinci, el pentagrama de Vinicius tras su cuarto escocés.

Yo tenia un pequeño periódico en mi pueblo, se llamaba PANORAMA. Lo entrevistè al pie de un avión privado que había arribado a la pista de césped del “Batallòn 40” allà por el 81. Y me conto que estaba feliz porque desde Pilar con el Capitan Bado, de desde Asunciòn con el Ciclón, lo venían a buscar para el Cosmos, sí el Cosmos de Nueva York, y de Pelè, y de Beckembauer, para que te voy a decir lo que era el Cosmos de entonces.

La Pantera no tenía ni la arrogancia de Chilavert ni la humildad “For Sale” de Romerito; no necesitaba actuar porque era El mismo, e indivisible. Sabia ganarse amores y odios, pero tenia un perfecto conocimiento de donde se pintaban los lindes de la cancha y adonde comenzaba el continente del trato amable en el universo del fútbol.

Roberto se llamaba. Roberto Cabañas. La Pantera le decían. Un mitaí que aprendió a ser un genio con los pies en un pueblo de Basquetbolistas, si te apetece un dato mas.

Y vos me hablas del “escorpión” de Higuitas y yo te banco la emoción, pero dejame contarte lo que pasaba 10 años antes en el Cosmos de Nueva York… 

bah… no te cuento nada, ve el video de abajo, y conocelo.

http://www.youtube.com/watch?v=Mmqx-3pFwx4

viernes, 20 de diciembre de 2013

LA BALLESTA DEL FIN DE LA HISTORIA.




LA BALLESTA DEL FIN DE LA HISTORIA.


A mediados de la década del sesenta, influidos por las películas de romanos y las de caballería contra indios que pasaban semanalmente en los cines Parroquial, Real y el de la Heladeria Laponia, se instaló la guerra de los cinco años en Pilar. Fue el enfrentamiento de “Barrio contra Barrio” de los chicos armados con espadas de madera, largas lanzas de tacuara, escudos de hojalata, caballos de bibicleta y los equipos de guerra  personales propios de los guerreros: hachitas de madera, pulserotas de cuero, honditas, cascos en algún caso, antifaces en otros.

Mi barrio Gral Diaz, o Barrio Rosado ( nada que ver con lo que piensa, era por los arboles quemados)  era temible en las artes de la guerra, por aquellos tiempos, mas que nada por la tenacidad y los recursos naturales y artificiales que tenia a su servicio. Le rodeaban tanto el rio Paraguay como el arroyo Ñeembucu, por citar dos vías de escape y escondite rápido, pero por sobre todo tenía el “Fabrica Bajo”, o sea, el estratégico vertedero de desechos de Manufactura de Pilar S.A una gigantesca fabrica de tejidos.
Todas las tardes, esta gigantesca fabrica que por entonces empleaba a 3000 obreros, botaba a las orillas del arroyo Ñeembucu ( bah.. la contaminación no existía por aquellos tiempos) un cargamento de embalajes, recipientes de metal, tambores, equipos en desuso; todos ellos, reciclados, pasaban a engrosar la infernal maquina de guerra de mi barrio. En verdad, éramos un imperio, deberíamos confesarlo.

Se recuerda una sola batalla perdida en toda la historia de las guerras Barrio contra Barrio, la cual se consumó mediante dos factores determinantes: el factor sorpresa ( la invasión fue la tarde del cumpleaños del Gordo Mendoza cuando todos los coroneles y soldados estaban tomando chocolate y tratando de abrir sus bolsitas de sorpresa) y , en segundo tèrmino, el volumen de los atacantes que estuvo conformado por la asociación de tres barrios unidos, el 12 de Octubre, el San Antonio y la zona del Piso. Algunos memoriosos dicen que hubo hasta 40 niños en aquella espectral aparición de enemigos armados con lanzas y espadas de curupa_y.

El objetivo, entonces,  fue preciso, ocupar la construcción del IPS, que surtía a los ejércitos de mi barrio de un material de inconmensurable valor: piedritas de canto rodado. Inexistentes en estado natural en las tierras bajas del Ñeembucu y importadas de otras regiones solo para la construcción de la vereda perimetral de IPS, edificio de hectárea y media.

El daño material no fue muy considerable. Se alzaron con cuantas.. 10? 20? bolsas de piedritas, pero quedaba aun una montaña. El daño, daño, fue el moral, anímico, para los guerreros del barrio que cuando se enteraron del asalto fueron hasta el lugar de los hechos sin otra arma que las cornetitas de cumpleaños que aun tenían en la mano y fueron corridos a honditazos certeros, probando en sus espaldas el dolor de sus propias piedras en el momento de la veloz huida.

Repuestos de este incidente, mi barrio siguió realizando incursiones en las siestas. Siempre el principal enemigo era el Barrio San Antonio. Portuarios ellos, diestros en el manejo de la espada, niños musculosos y fibrosos fruto de la combinación alquímica del pira caldo y el basquetbol que era un deporte que practicaban con los ojos cerrados.

Las contiendas eran bravas y duraban el tiempo en que las madres de la vecindad salían a tributar sus generosos y ecuánimes cintarazos ( para los chicos  invasores y para los del barrio por igual), lo cual dispersaba a los ejércitos tras unos 10 minutos de intenso enfrentamiento.

Nadie se explica en estos tiempos postmodernos como es posible que los niños de esa generación sobrevivieran sin secuelas de esos recios combates con lanzas afiladas de tacuara, dolorosas espadas de madera y lo que era peor, la acción de la artillería de honditeros, que en ambos contendores se mantenía a una distancia de tiro y que al comienzo y al final del ataque provocaban estragos.

“hoy en día esto provocaría un escandalo con cobertura de la televisión y la participación de la comisión de Derechos Humanos de las cámaras del congreso en estos maricones tiempos “, sostiene ahora Federico Kalender, alias Aquiles (en aquellos tiempos) actualmente Presidente de una Fundaciòn que promueve el rescate de la artesanía en Ñanduti.

La historia de los tiempos es sabia. Construye los trebejos de sus momentos mas portentosos con las mismas piezas; es – se diría – la misma bisagra la que va abriendo todas las puertas. Así como hace 65 millones de años, un gigantesco meteorito de casi 10 km de diámetro colisionó con la Tierra a una velocidad de 50.000 km y puso fin a los dinosaurios y otras especies reinantes; una genialidad elaborada en mi barrio acabó con el lustro de la guerra Barrio contra barrio en Pilar.

Fue aquella vez que se publicó, a fines de 1969, el plano para construir una ballesta en “Mecánica Popular”. Chingolo Burguez, el Comandante Chingolo, mi hermano Mario, el camarada “Oveja” y otros miembros connotados del ejercito del barrio Gral Diaz  se apropiaron furtivamente del ejemplar de la revista , una tarde cuando al retornar de su empleo en el Banco de Fomento, don Ninin Dos Santos dormía la siesta.

Expertos en temas bélicos aseguran que en la Carpinteria de Don Papo se llegaron a fabricar 30 ballestas, otros cronistas mas serios de la época como Papi Encina atestiguan que solo fueron 15, lo cierto es que la incorporación de la ballesta al arsenal de mi barrio dió un giro rotundo al arte de la guerra, provocó un dramático desbalance armamentístico y concomitantemente - similar quizás a la irrupción de la velopoietica, vulgarmente llamada catapulta en los ejércitos de Alejandro Magno o el mismísimo escudo galáctico del señor Ronald Reagan- produjo la desmovilización y el repliegue definitivo de los enemigos.

Trascurrieron cinco años otra vez para que se conociera que las ballestas adolecían de un grave problema en la fijación de la puntería lo cual, en la práctica, provocaría mas estragos en la población de aves que en los enemigos combatientes.

Pero aun así, se recuerda con orgullo aun hoy, la sola aparición de 20 de los nuestros caminando por el centro de la calle, con esas temibles armas solamente visionadas en las películas del matiné de los domingos, lo cual era motivo suficiente para que los chicos de los barrios mas temibles regresaran a la calidez de sus casas, a colgar sus humildes espadas de madera.

De vez en cuando veo fotos en feisbu del Comandante Chingolo, una de las glorias del ejercito imperial del Barrio Gral Diaz - después cantante Pop en mi pueblo -gozando de su adultez mayor en su cómoda casa en los suburbios de New Jersey , botando la nieve en invierno o cenando un pavo en la noche de acción de gracias en homenaje a la cosecha de los peregrinos en 1623. En sus ojos, sigue brillando el alma del guerrero salvaje del barrio rosado.



miércoles, 13 de noviembre de 2013

La estatua fucsia de Villa Moringa.



La Estatua fucsia de Villa Moringa.


Nadie imaginó en Villa Moringa que la decisión de pintar la estatua del Teniente Castillo en fucsia iba a desencadenar semejante conmoción social. Los señores mas serios del pueblo convocaron de inmediato a una misa con el cuerpo presente de la estatua. El viejo cura Perenciolo hizo una especie de exorcismo para ahuyentar los malos espíritus que se posicionaron sobre la humanidad broncínea del “Héroe de los cocoteros” durante la guerra grande. Finalmente decidieron que la culpa era de los putos del pueblo.

En vano apelaron los miembros de la APEVIMO ( Asociaciòn pro embellecimiento de la Villa Moringa) argumentando con aparente sinceridad que la idea de transgredir el tradicional gris del monumento era con la intencionalidad de llamar la atención a los jóvenes del pueblo sobre la historia y sus héroes. “ es un esfuerzo – decía un comunicado- porque las nuevas generaciones entiendan que los héroes son un testimonio viviente y no una simple estructura de bronce en una plaza olvidada”. En vano. Don Armagedón Villalba, viejo historiador del Colegio Nacional de Niñas y Niños,  fue contundente por la radio del pueblo: “aquí lo que se quiere es pervertir una sociedad basada en los principios sagrados de amor a Dios, a la familia y a sus héroes. La mano de los pintores de la estatua del glorioso Teniente Castillo están manchadas por la sangre de la traición a la patria”.

De inmediato se convocó a una reunión en el propio atrio del templo, incluso, según aseguraron luego, con la propia venia y simpatía del Monseñor Giménez,  a la que solo tuvo acceso la gente mas expectable de la población.
La profesora Magdalena de la Sota Barrios fue muy clara en diagnosticar que lo que pasaba en el pueblo es un claro ejemplo de la decadencia moral en la que iba sumiéndose la sociedad actual. El diputado (Cnel.SR) Plurialberto Urdapilleta fue casi paternal cuando intervino pidiendo al párroco un retiro espiritual para los jóvenes que pintaron a “nuestro héroe” porque quizás lo que falta sea “transmitir valores de nuestra raza”. Entre las resoluciones tomadas resaltó la decisión de ir en procesión hasta el  monumento tras la misa del domingo “ y proceder al blanqueo, no solo del héroe, sino de todo el perímetro de la plaza, incluyendo los arboles, en tanto – agrega – el blanco es el símbolo de la puridad que tenemos que recuperar para nuestra sociedad”.

Así se hizo y la comunidad de Villa Moringa recuperó la vieja calma. 

TODO LO QUE SE PUEDE VER DURANTE UN SEMAFORO EN ROJO AMANECIENDO AL DIA SIGUIENTE DE LA NOCHE DE BRUJAS

  Dos nubes negras, las únicas, empujan al sol y amanece. Las aves que se escuchan por las ventanas abiertas del automóvil, en la desierta a...