miércoles, 4 de septiembre de 2013

"FELIPE PY COLÍ" O "EL COJO MARTINETTI"




"FELIPE PY COLÍ" O "EL COJO MARTINETTI"


Debo reconocer que aquella vez fui yo el que se opuso a la incorporación de Felipe Pycolí al equipo de primera. O sea, todo bien con que llegara a reserva, pero de ahí a ponerlo en primera me parecía una exageración. Solo que en ese campeonato del 86 nos tapó la boca.

Felipe Martinetti, tenia la pierna izquierda ostensiblemente mas breve que la derecha, lo cual le obligaba a una pronunciada cojera. Sin embargo era muy habilidoso con el balón, y justamente, con la pierna mas corta.
En rigor era una especie de reencarnación de Garrincha. Habilidoso, con un jogo bonito salpicado del humor negro de sus limitaciones. Cuando se hamacaba para la derecha, balón enfrente y luego se inclinaba para la izquierda producía en los mas recios defensas la sensación de hundimiento. Ese segundo de distracción era suficiente para que Felipe Pycolí ya estuviera des-enredando una pelota del fondo de las mallas.

El técnico rioplatense que contratamos ese año, Ramiro Guindez decía en su hablar porteño, “cuando corre Felipe se agarra todos los pozos, se agarra” en alusión a su cojera.

Es cierto que jodía un poco las burlas de la hinchada contraria pero a los 10 minutos con cinco piruetas y el gol servido en bandeja para el centrodelantero, “Toro Galeano” o alguno de su propia factura, Felipe Pycolí no solo conquistaba el clamor de su hinchada sino la admiración de los aficionados del cuadro oponente.

Para el año 85 su llegada a la reserva tenia un toque de canto de cisne porque en el club muchos nos oponíamos a que juegue en primera, mas por el pudor de no exponerlo a las burlas, pero al final pudo mas las exigencias del equipo que ese año – en su división de honor – no solo perdió todos los partidos sino sufrió una severa desafiliación de sus asociados, peor aun por el nacimiento del Deportivo Telares, constituido en una sección de la fabrica de tejidos del pueblo.

Aquel 86 fue un año inolvidable. Eran dos las incorporaciones mas llamativas. La del técnico, el porteño Guindez, “El Cuerito Guindez” para los amigos, plomero de profesión, caído en la comunidad en el año pasado con motivo de la construcción del sistema de aguas corrientes y, por supuesto, la inserción de Felipe Martinetti en la primera división.

Por abreviar el resumen, solo en la primera ronda, Felipe Pycolí convirtió 46 goles y produjo innumerables servicios, tantos que hasta el “Tronco Irala”, fornido defensor, incapaz de apuntar al arco iris, hizo un gol.

Si sus fintas eran galanas y por sobre todo desconcertantes en los domingos clásicos de sol, cuando llovía sus contorsiones eran aun mas letales, y sus centros ¡ sus centros!, eran como el medio relato de un gol.

A fines del 86, tras gestiones realizadas por el Cuerito Guindez ante amigos de barrio del Liniers de Buenos Aires se produjo su memorable transferencia al futbol porteño. En dos años estaba firme en la punta izquierda de Chacarita y todos en el pueblo escuchaban por Mitre el relato de los juegos del “Cojo Martinetti” que era como lo llamaban ahora.

Era un clásico semanal en el pueblo admirar las fotos oficiales que se toman los equipos antes de cada juego, que venían los jueves en "El Grafico", en donde se lo veía al “Cojo Martinetti” o Felipe Pycoli, siempre con el pie izquierdo parado sobre el balón, con esa sonrisa ganadora que jamás perdió.-

domingo, 18 de agosto de 2013

FRETES-I


Fretes-í

De chico lo conocimos así. Era retacón, había algo de rubio en los vestigios de su pelo espinado y siempre cortado a cero, como castigado por don Pereira el peluquero de la esquina. Fretes-í aquel que al saludarte te hincaba con el dedo entre las costillas hasta ocasionarte dolor, el que se animaba a tomar un sapo con las manos e introducírtelo, en un descuido, bajo el cuello de la camisa. El que siempre parecía enojado, a sus 10 años.

Era Fretes-í el que se hizo famoso por su animadversión con los payasos. Eran los tiempos en que se los empezaba a contratar para los cumpleaños infantiles y eso ponía muy felices a los niños del barrio. Pero lo de Fretes-í, no tenia nombre. Apenas empezaba la función y cuando “daba gusto”, allí cuando los payasos hacían el famoso numero de sacar chocolates del sombrero, era cuando irrumpía Fretes-í, con lo de siempre: les asestaba una certera patada en los testículos, che.

Al principio se pensó en el barrio que era un hecho aislado, pero en la medida en que pasaban los cumpleaños y los payasos, se repetía lo de Fretes-í: comenzaba confundido entre los demás chicos , aparentemente feliz con los pases mágicos y las ocurrencias de los payasos, y luego saltaba de improviso, y paf!, la patada.. allí.

Lo jodido era que los pobres payasos acusaban con bastante molestia y la natural paralización – conocida en guaraní como el efecto pyaká, intraducible al español- y algunos de ellos quedaban tendidos en el piso, como cuando los jugadores de futbol reciben un pelotazo en las partes bajas. Incluso, Francisquito, hijo del doctor Gamarra, que conocía algo parece, les ayudo en varias ocasiones, alzándoles las piernas hasta que se recuperaban. Interín los chicos se morían de la risa y Fretes-í, hacía lo de siempre, abandonaba el cumpleaños; algunos aseguran que preso de una enfermiza carcajada que recorría varias cuadras.

La cosa se había puesto muy seria ya, tanto que se había conformado por ese tiempo la ASOPACUMPLEPI ( Asociaciòn de Payasos de cumpleaños de Pilar) y su propio presidente, Desiderio Mario Martinez se llegó hasta la casa paterna de Fretes-í a denunciarlo con sus padres. Al final no pudo hacerlo con comodidad porque en el fondo de la sala se instalò Fretes-i y en la medida que Martinez relataba los hechos a sus padres, éste les enseñaba un dedo amenazante.

Como el chico reincidió varias veces más, ( lo del cumple de Marcio Chavez ya fue escandaloso porque al payaso Plin Plan Plun tuvieron que reanimarlo en urgencia de IPS), la ASOPACUMPLEPI decidió emitir un documento por el cual anunciaban que ya no trabajarían en cumpleaños donde asistiera Fretes-í, e incluso leyeron por Zp12 el comunicado, escrito por cierto en un tono respetuoso, casi comprensivo, quizás por tratarse de un menor, o quizás por el temor que éste ya había despertado en el gremio.


Hubo un intento, ahí, del mánager del Yunke Perez, el boxeador del pueblo, de poner a disposición de la ASOPACUMPLEPI un par de protectores de partes bajas de esos que se utilizan en las peleas, pero los nobles integrantes de esta asociación, todos payasos buena gente, gente seria de la comunidad, creían que este gesto solo serviría para asumir con normalidad lo que a todas luces parecía un gesto inapropiado de éste niño del Barrio Gral Díaz.


Se supo de varias intervenciones nuevas de Fretes-í, sin estar siquiera invitado, incluso con el recurso de ponerse un bonete de cartón y un bigote de plástico, para ingresar clandestinamente a los cumpleaños.

Finalmente la ASOPACUMPLEPI, cortó por lo sano y decidió suspender sus actuaciones en el Barrio General Díaz, aquel año, previo rechazo de una propuesta de la Policía de apostar a agentes de civil, y con pantalones cortos, en los cumpleaños para detectar a tiempo la presencia de Fretes-í.

La familia Fretes se mudó ese año a Asunciòn y no supimos mas de èl, hasta que este domingo lo encontré, en la Parroquia de la Sagrada Vendimia, 30 años después, en el momento en que me suministraba la comunión. Quise saludarlo, pero yo estaba con la lengua afuera y él muy serio en su rol de pa-í.-

miércoles, 7 de agosto de 2013

El cerro de Gabriel.



                          El cerro de Gabriel.




Nació allí. Vivió su vida de mitaí entre el pedregal, el viento sur y los árboles con copas inclinadas hacia el norte. Aún recordaba a algunos pobladores indígenas que subían a veces a cazar hasta la cintura del cerro, de relumbrones le volvían las memorias de dos o tres encuentros con aquellos hombros y mujeres recios, tan dueños del sitio, conversando con su padre y una vez discutiendo por ciertos hábitos de entrar sin permiso a la pequeña propiedad de la familia.

Ese cerro era el único mundo conocido por Gabriel. Nunca fue a la escuela, ni bajó a misa. Prefirió, tomar el hacha y la azada y asumir el viejo rol de labriego de su padre, muerto tan temprano, confundido por una expedición de Pastor Coronel con algún guerrillero escondido tras un frustrado atentado contra el dictador. Nunca se olvidó de aquella mañana de 1976. El golpeteo de una metralleta, la corrida entre los matorrales y los 10 policías de civil, mirando a su padre yerto, como un venado, con los ojos abiertos de muerto.

Pasaron muchos años. Murió su madre y sus hermanos fueron lejos, jamás le escribieron porque no podía leer. Vivia de la tierra, del maíz, la mandioca, el poroto, los pocos frutales. Las pocas provistas que necesitaba (y aun las pilas para su viejo transistor) era la paga que recibía por el permiso de caza de sus amigos de abajo que todos los fines de semana buscaban conejos, aves, lagartos.

La pequeña casa, que alguna vez fue de horcones de madera y paja, fue reemplazada hacía 20 años por paredes de piedra. Estaba en la cima, protegida por un abrazo de arboles viejos y una docena de robustos pinos que le trajeron unos agentes del ministerio de agricultura a principios de los 80. En los ventarrones del sur, al llegar el frío, o en las tormentas del norte  los fines de año,  esos arboles armaban una bulla inmensa, semejante a voces gigantescas que narraban todos los dolores del universo.

Frente a la casa había un limpiada de tierra negra donde en las siestas de invierno o en las tardecitas de verano, Gabriel se sentaba, con la jarra de aluminio baqueteada por el tiempo, a tomar su terere. Le encantaba mirar arriba y sentir como las cotorras traían sus noticias de la siesta en los añosos arboles oscuros, luego giraba el rostro hacia sus pinos donde no posaba ave alguna. Pensaba en la sabiduría de la naturaleza que bajaba sus aves en los arboles sin sonido, mientras los pinos, que quejaba sus troncos y aullaba sus ramas y sus hojas permanecía siempre desiertos de pájaros.

Un día de fines de los 90, llegaron estos jóvenes. Tomaban fotos y estaban felices de mirar el valle que se veía magnifico desde arriba. Le ofrecieron una paga por permitir que la gente pudiera llegar hasta la cima, y sentarse en bancos que pretendían instalar para mirar lontananza. ¿ Y me pagaran solo por mirar?, se pregunto Gabriel. Si, solo por mirar, le respondieron. ¿Pero seguro que no quieren también mandioca o zapallos de mi huerta?. Uno de los visitantes, le palmoteo el hombro y reitero: no, le pagaremos una entrada solo por permitir que la gente llegue a su casa y se siente a contemplar el valle desde arriba. Nosotros instalaremos bancos, unos baños y con eso basta.

Gabriel aceptó sin comprender aun la dimensión de la propuesta. En pocas semanas estaban instalados los bancos, los baños y la gente empezó a llegar. Llegaban los fines de semana. No eran muchos, gente respetuosa. Ni hacían fogatas ni cocinaban, solo llegaban a sentarse y contemplar. Al terminar le dejaban una paga y volvían.

Así siguió todo la primavera y el verano, y el otoño. Las visitas declinaron en invierno, no tanto por el frío como por las dificultades del camino mojado por las lloviznas de Julio.

Fue un domingo de esos, de soledad, cuando Gabriel, salió por primera vez a mirar su valle, en 40 años. Se sentó en el banco,  cerro los ojos, primero, para sentir aquellas fragancias  que una canción que escuchaba en la radio prometía en estos versos:

Oiméne hyakuã põrã
yvytu cerro-gui oúva
amambái ryakuã oguerúva
ka'aru ro'ysã põrã.

Luego abrió sus ojos y empezó a recorrer el mundo que se abría abajo, las ondulaciones de un caminito que subía donde él, los faldones verdes de arboles serios y praderas frescas en escalones hacia abajo, los pueblitos de pocas casas con sus rojos techos de teja,  las vacas, el arroyo lejos muy lejos con su agüita de cielo.
Fue cuando decidió que era tiempo de tomar ese camino, descubrir el mundo allá a sus pies, y , por sobre todo, ver como se ve su cerro, desde donde vive la gente.-


Augusto dos Santos
Incienso y choripán. Ag.13

martes, 6 de agosto de 2013

AMANTES




Amantes.

El relato social sobre el amor esta ahogado por un cruel y ancestral sentido de culpa .Se abroga un sentido criminalístico para invertir su mas bella palabra : “amantes” para el amor de una persona en matrimonio o noviazgo con una tercera persona, incursa o no en otro matrimonio o noviazgo, igualmente. Lo peor es que el “macarrismo moral” (Serrat dixit) opto por utilizar con sentido de sanción una palabra como “amantes” quizás con el miserable fin de condenar mucho mas el ejercicio del sentimiento que la relación “irregular” ( el entrecomillado deplora el tèrmino).

Con pocas luces por cierto, casi las de una chalupa en el mar, arroja un salvavidas de contradictorio sentido para etiquetarlos con el nombre de “amantes”; lo cual es torpe desde donde lo mires, porque a quien no le encantaría que dos chicos que solo se aman a ellos mismos ( y no con un tercero, diríamos) fueran también “amantes”, atendiendo que amantes es una bellísima expresión que define la dinámica del concepto raíz.

Una muchacha que estudia es una estudiante, un señor que vigila es un vigilante, porqué razón pues, el amar permitido, tanto como el prohibido, no provocaría la condición de amantes?. No puede ser uno el amante de su esposa?

Que quita, por ejemplo, que vos seas el amante de tu novia?. ¿qué sos entonces? No-amante?. "Pero que bien", - diría mi tía - el hombre que tiene el buen gusto de compartirla, y ella la dulzura de seguir los mandatos de la pasión del touch and go, suscitan ante si y per se, la condición social de amantes, mientras, vos que la amas y ella que también te ama, son…novios, relación, “si salimos”, “estamos juntos”, esposos.

Hipocresía, hipocresía, la rancia tinta del relato social.-

lunes, 5 de agosto de 2013

El hoyo de Puerto Esperanza.


El hoyo de Puerto Esperanza.



Puerto Esperanza era un pueblo ribereño, cuyo nombre figuraba en los libros de lectura porque era la cuna de la independencia. Mas que cuna. Era la cama, porque se sabe que allí fue que los próceres engañaron al representante del rey durante una partida de dados y le obligaron a firmar renuncia y manifiesto de independencia. Después de aquello, en 1803, nada, el pueblo no fue noticia nunca. Salvo a partir de este día que aquí se relata.

Todo empezó una madrugada cuando Toribio soñó con aquel tesoro. Toribio hablò durante el mate con su esposa Graciela. Graciela conversó con el vecino Leandro, Leandro le dijo que hable con su compadre Felipe que tenia “la maquina”.

A la tardecita Toribio estacionò su camioneta frente a la casa de Felipe. Toribio se dedicaba a los negocios de frontera y le iba bien. Hacía solo 4 años vendía yuyos frente a Aduanas y ahora era dueño de un supermercado, una casa de respuestos y una playa de autos “IquiqueCar”, todo gracias a sus habilidades en el paso fronterizo de mercaderías y su capacidad para el intercambio diplomático con los vistas de aduana de una y otra orilla.

En el mismo portón, fiel a su estilo pragmático revelò a Felipe su sueño. Soñé que el Mariscal enterró una carreta repleta de oro bajo el piso de la casa del Procer Gimenez, la relató, y he visto en detalles el tesoro y el lugar donde esta escondido.

Felipe, dueño de una desvencijada maquina detectora de metales de la década del 70, pero famoso por sus hazañas de recolector de cucharas, fusiles y botellas vacías en los campos de Curupayty, lo mirò con entusiasmo. Creía en los sueños. En rigor, su principal fuente de recursos era la quiniela.

-       Y hay que ver nomas ya don Toribio – respondió.

Toribio prometió hablar con el Intendente de Puerto Esperanza para poder acceder a la casa del Prócer Giménez, una residencia colonial, declarada patrimonio universal por la Unesco, donde no solo nació y vivió el héroe de la Independencia, Nacianceno de los Dioses Giménez y Mattos, sino porque se había detectado en el gran patio de la vivienda un árbol Baobob, una especie proveniente del Africa ecuatorial, declarada en riesgo de extinción y que los historiadores suponen fue sembrado por algún esclavo negro, quizás tras la proeza de transportar y sostener vivo su fruto y sus semillas. De hecho era el único de su especie en todo el continente y se calcula que para su altura actual debió transcurrir - cuanto menos -260 años.

El Intendente Mendieta lo recibió en su casa esa noche. Debió aguardarlo un rato porque la reunión con los dueños de casas de juego duró mas de lo previsto.

Conversaron un rato de política y luego fueron al grano, o al gramo. Le explicó su sueño y le conversó sobre la posibilidad de hacerse multimillonarios en un santiamén.
-       Mañana mismo hablo con mi Junta – anunció el intendente – “hay pue ahí un problemita , pero vyro rei es, por el tema de que es la casa del Prócer y el árbol que esta en el patio, pero vamos a poner nomas todo otra vez en su lugar cuando se termine , ajepa…”
-       Claaaaro…- respondió Toribio- aquí la comunidad es la que va a ganar Intendente, imaginate que le damos una parte ( podemos decir 50 por ciento) a la municipalidad y el resto para nosotros pues..
-       Nei katú – animò el Intendente – “ya le hablo al secretario para que redacte un pedido de permiso y vos le envias a tu técnico que vaye a verificar si hay metal allí…”

Al día siguiente el buscador Felipe ya empezaba su prospección con una maquina rara, que hacia ruidos por todas partes, con un comando parecido a una desmalezadora y extremidades arácnidas de cobre que imaginaba un todo parecido a los alienígenas buscados por los Hombres de Negro.

Para el mediodía se produjo el primer resultado positivo. La maquina hizo un silencio y después exclamò un sostenido pitido, distinto al resto de sus expresiones, justo debajo de la Mesa Libertaria. Este mueble donde – según el rescate histórico- el amanuense Diego Facundo Ginés de Saltiviejo había redactado el primer borrador de la proclama independentista; y donde, propiamente, se había leído y suscripto posteriormente la redacción oficial con la presencia del Obispo rebelde Jose Maria y Jesus Martinez Provenzal.

Para la tarde encontraron otras dos evidencias, una bajo el dintel de la puerta de acceso a la Capilla privada de la casa y otra, pucha, justo bajo el gigantesco baobob del patio.
-       Alli hay fácilmente, por el ruido de la maquina, cinco mil o cinco mil quinientos kilos de oro, nde barbaro … - aventuró el buscador en la tarde, durante un mate compartido con el empresario Toribio y el Intendente, sentados los tres en la trastienda del surtidor de bebidas del jefe comunal. Hay que moverse nomas ya –agregó.
-       Y que necesitamo – respondió servicial el intendente
-       Yo voy a poner toda la inversión – se anticipó Felipe- hay que meter maquinaria allí, una retroexcavadora, porque parece que el tesoro esta a 10 metros por ahí…
-       Avancemos – cortó el intendente.

En la sesión de la Honorable Junta Municipal, al día siguiente ( los jueves no se reunían pero el Intendente convocó a una extraordinaria para hablar con urgencia sobre la situación del asilo de ancianos) se diò entrada al tema.







Los concejales que fueron previamente conversados por el intendente, no tuvieron grandes reparos en aprobar la prospección por la importancia de “inyectar a las arcas municipales recursos para asistir a los pobladores mas carenciados de la comunidad”. Tampoco se puede decir que a la reunión le faltara rigor porque a renglón seguido presentaron al “Arqui” Leguiza, un conocido constructor del pueblo, que en los setenta había hecho el probatorio de Arquitectura, quien presento lo que llamaron un plan de contingencia arquitectónica.

Consistía en evaluar la posibilidad que la vivienda histórica sufriera algún tipo de desmoronamiento o su estructura sufriera algún deterioro; ante lo cual se desataría el operativo consistente en reemplazar la casa colonial por un “Chalet histórico” , diseño que surge de un número amarillento de la “Popular Housing” un catalogo de viviendas de suburbios de clase media en la California de los 60, que – vale aclarar – se exhibió en la sesión.

El concejal y dirigente deportivo Ricardo Hermosa fue el mas renuente, “atendiendo la importancia a nivel universal del sitio donde se desarrollara el operativo” dijo,  y pidió, que se tuviera en cuenta aislar durante el desarrollo de la búsqueda todo el mobiliario y los documentos de Casona histórica, para lo cual ofreció su solariega vivienda del Barrio Los Lirios, una urbanización coqueta, poblada de nuevos ricos.

A las 9 acabó la sesión con la suscripción del documento intitulado “ Todos por los pobres” , un compendio interesante de 398 páginas que traía todos los datos del Censo, el informe sobre desarrollo humano y el ultimo proyecto del Gobierno de Franco para eliminar la pobreza en Paraguay.

En el capitulo resolutivo, la maestra Reinalda que había redactado el documento, incluyó una amplia referencia a los beneficios que podría otorgar el hallazgo de tanto tesoro y su capitalización en un 50 por ciento a favor de la Municipalidad, para algunos planes específicos, a citar,  ( y se copia textual) ,  “entrega de una moto-carro a cada pobre reinante en el distrito”, “ construcción de soluciones habitacionales en el Barrio Mburucujazz” , “Construcción del portal de entrada al distrito, con una fuente de agua, dos leones y una replica de la Virgencita del Carmen de 20 metros de altura”, “apoyo al deporte con entrega de aportes para la edificación del Estadio Hermeregildo Urruttia , justamente en el año del 5to aniversario de la Conquista de la Copa del Buey, conquistada por los muchachos del pueblo” y finalmente una importante inversión destinada “ a la promoción de la agricultura familiar, principamente en el incentivo de los productos tradicionales  del pueblo, el kaarurupé, la perdudilla y el taropé”.

A las 11 se inicio el movimiento en la Casona Colonial. Se retirò el Cartel de la Unesco que declaraba reliquia universal para abrir un portón accesorio de manera que pudieran entrar y salir tres retroexcavadoras. Los muebles y documentos se cargaron a un camión y se destinaron en fiel resguardo a la vivienda del concejal Hermosa.  Al mediodía llegaron las máquinas y empezó el operativo.

Al primer día, el fiscal designado de la obra, Juliancito, un muchacho que terminaba el Bachillerato en salud en el colegio del pueblo, despierto y aplicado, sobrino del Concejal Denis, informó que solo se habían registrado algunas rajaduras en la pared tras llegarse a los 4 metros en la primera jornada. A la tarde del día siguiente Julián informó que hubo un leve desplome de todo el ala oeste de la casa, pero que tejas y piso serian amontonados ( los que quedaban enteros) para su posterior utilización.

Al día siguiente se redacto un boletín que se difundió por la única radio del pueblo que señalaba que en el marco del proyecto “Todos por los pobres del pueblo”, se informaba de la caída total del edificio, pero que por otra parte, estaban muy entusiastas porque el hoyo había alcanzado los 10 metros y que al dia siguiente empezaba la segunda excavación bajo el árbol africano. “Estamos cada vez mas cerca de la prosperidad”, acababa el informe. En el pueblo se escucharon bombas de estruendo, en todos los barrios.

La maquina de Felipe ya no paraba de sonar, era un solo largo pitido que si no fuera por su dulce promesa de oro para todos hubiera sido una molestia infernal.

Es mas, el segundo día calló un rato ( por falta de baterías) y hubo una estampida en el pueblo rumbo a la excavación por el temor que sucediera lo peor: que se certificara la desaparición del tesoro! ( pase mágico maldito que los espíritus malos dueños de los tesoros producen a veces para vengarse de la voracidad material de la gente). De inmediato repusieron las baterías, volvió a sonar el pitido, pero - para mas tranquilidad - organizaron a media cuadra un altarcito a la Virgen de las Minas, donde las señoras del pueblo empezaron a rezar en voz muy alta un rosario interminable, tan persistente como el pitido.


Al quinto día por la tarde la alarma del Centro de Preservación del Patrimonio Universal, en París, sonó. Los científicos a cargo detectaron que en un país del sur de América había desaparecido totalmente del sistema de control satelital una vivienda histórica. Solo se pueden ver desde arriba unas máquinas amarillas moviéndose en el lugar – dijo en mal francés un urbanista Neozelandés que trabajaba en el monitoreo satelital permanente.

Justamente:  al sexto día se terminó la etapa denominada, “limpieza total del área de prospección” que no era ninguna improvisación sino estaba descripta en el plan del “Arqui” Leguiza.  El pozo había alcanzado los 20 metros, ya no solo correspondia al área de la vivienda sino se extendía hasta el final de la calle y toda la cancha de Volleybol del Almacén “Rey de Copa”

Un detalle. También, por razones organizativas, habían “relocalizado” el árbol africano de 260 años, que en momento en que caía algúna vecina, conocida por sus expresiones ácidas alcanzò a decir..” plaga reí nio pea”. El árbol fue depositado al fondo del patio, a resultas de la resolución que tome sobre su destino la Junta Municipal en su próxima sesión.

Para el decimo día, el cráter tenía una dimensión importante. Era todo el Barrio La Uniòn, mas porciones considerables de los barrios Mainumby y Loma Soñada, el ala norte del Cementerio y algo así como toda la cancha del deportivo 26 de Junio, menos el área grande del norte, incluyendo el arco de ese sector que permanecía firme, al igual que las banderitas de esquina, que flameaban inocentes.

El pueblo se había sumado a la frenética búsqueda del Tesoro y con palas y picos se lanzó al interior del hoyo gigantesco, miles de personas paleando al mismo tiempo en una cavidad  que para la madrugada del dia 16 ya había alcanzado  110 metros de profundidad  por 12 hectáreas de redondo, ya no existían casas en Puerto Esperanza, apenas el rio para un lado,  contenido por un frágil muro y el puesto de peaje municipal de la ruta de acceso, donde sobrevivia Diego Armando Espinoza, el único Puertoesperanceño que moraba en la superficie.

Fue en la mañana del día 13 cuando Diego Armando escuchó ese estruendo. No fue una explosión, fue un ruido sordo, a tierra, a piso, a desplome. Salió de su casilla, se saco el desteñido Kepis que rezaba “Fernández Diputado” y se rascó la cabeza para tratar de entender lo que veía enfrente. A pocos pasos el suelo se había tragado a Puerto Esperanza. Solo quedaba un inmenso cañadón y el valle abajo cubierto por el derrumbe con una falda de tierra oscura. Y Nada mas.
-       Ohó la ñande pueblo poraitè..” alcanzo a decir.
Subió su terere a un bote y navegó el rio buscando otro sitio donde seguir viviendo.-


Augusto dos Santos, 05/08/13

lunes, 29 de julio de 2013

mis amigos...


Mis amigos son..


Me adelanto - antes del concierto de lugares comunes/obviedades y cursilerías que explotara por aquí de un momento a otro- a saludar a mis amigos.

Todos son tan seres humanos, con islas de virtudes y mares de defectos, pero son mis amigos porque nos flechamos en el afecto en algún momento de la vida.

Unos son de cerro, otros de olimpia, otros de guaraní, pero eso no es problema porque yo no busco hacer con ellos la selección nacional, sino sencillamente ir a un bar a escuchar a Sabina.

Unos son simpáticos y otros argeles corochos, pero eso tampoco importa porque a la hora de reirnos nos reímos por igual del buen humor y la argeleria.

Unos son colorados, otros liberales, otros de izquierda y alguno "que no se mete lueo", pero eso tampoco importa porque no quiero conformar el parlamento con ellos sino ir a pescar y que no se olviden de la carnada.

Unos leyeron la mitad de la biblioteca nacional y otros te aseguran que vamos a tener un problema limítrofe con Guyanas, pero tampoco importa porque el cafe de los sábados no es un concurso tipo "el saber va contigo"

En fin, también tengo amigos distanciados, lo cual es un ahorro de la gran siete para el futuro (para él y para mi) porque el día que me sentí solo en mi vida, fueron los amigos distanciados los primeros que llegaron.

Felicidades ya, y no se emocionen ni crean que les quiero demasiado...
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lunes, 15 de julio de 2013

EL CHICLE Y LA ALCANTARILLA




EL CHICLE Y LA ALCANTARILLA

A principios de los 70,en ese rincón del mundo llamado Pilar, había tres cines para que los chicos pudieran elegir a la hora del Matinè dominical ( muchísimo para una little city de 14 mil habitantes). 

Lo divertido del matinée no eran solamente las películas sino la posibilidad del trafico de cómics, que se realizaba adentro o afuera de la sala. Uno llevaba un promedio de 20 o 30 revistas y se procedía al intercambio. El interesado en intercambiar y vos "pasaban revista" rápidamente a las revistas del otro, y respondías con la palabra: ya, ya, ya, ya, ya, en la medida en que eran números ya leídos. Decías epppeepepe ( todavía no había nacido esta enigmática banda del norte) cuando querías que paren en una de ellas para cerciorarte que esa era la que buscabas. 



Muchos chicos venían con sus revistas, aunque algunos traían tantas que parecían una montaña de revistas con dos patas caminando hacia el cine.
Ademas de las revistas y las películas, el matinée tenía otros atractivos, como ver a la trigueñita del 3ro A. Era mas fácil si era en el cine Real porque en los cines Parroquiales del centro y del Barrio Obrero separaban a los niños y a las niñas en filas distintas. Antoñito era el acomodador en el "Parroquial" y guay si producías una aproximación, che, se te caía con una linterna de 14 elementos casi tan grande como èl que era un personaje diminuto pero gigantesco en anécdotas.
Ademas de la película, las revistas y las niñas del 3ero A, y Antoñito, si jugabas en la 6ta del Gral Diaz, como yo ( recio carrilero que opto por colgar los botines antes de la 5ta) y lograbas un gol, también te ganabas una entrada, lo cual no disimulabas- ante todos -que se debía a tu éxito como deportista.
Ademas de la película, las revistas, las niñas del 3ro, Antoñito y las entradas de premio, vos te ibas porque te encontrabas con los amigos queridos que no siempre eran tus compañeros de la escuela o que aprendiste a hacerlos intercambiando revistas o en el fútbol de la cuadra.
Entrar al matinè costaba 15 guaranies, mas una coca y una galletita Rumba tenias que preparar "un 20". ( La coca cola con la Rumba consumidas al unisono provoca un efecto infatilucinógeno)

Lo cierto es que aquella tarde fueron a buscar a un amigo en el Barrio San Antonio, porque la cosa era compartir, no?
Frente a la casa de este amigo había una pequeña alcantarilla, una obrita que permitía que el agua escurra sin dificultar el transito en una esquina.

Ustedes saben que hay un duende que determina, con mandato imperativo, en que lugares se debían reunir los chicos, en ese tiempo. A veces elegía una esquina, la veredita de una casa, el árbol de mediacalle, la esquina, un montón de piedritas. Pero lo cierto es que en esa vecindad eligió la alcantarilla. Es mas, alguno ya dijo después que por el cursito de agua que pasaba abajo en los días de lluvia se veían cardúmenes de mojarrillas, pero - todo bola- según Pepin Borba que fue varias veces - con lluvia - a controlar.

Ese día había buen sol. El amigo los recibió frente a su casa, estaba decaído, desanimado. Cuando le preguntaron que le pasaba, no dijo sino
- no me voy al matinè, estoy sogue... solo tenía 7.
En su mano ya lucía una caja de Chicles Adams que costaba esa suma.
Le palmotearon la espalda y le dijeron cuanto sentían que no pudiera acompañarlos y ya giraban sobre sus talones para continuar el rumbo hacia el Matinee cuando a uno se le ocurrió preguntarle
- Y que vas a hacer?
- Me voy a quedar nomás a masticar chicle en la alcantarilla - respondió.

Hasta hoy me divierte y me conmueve



Augusto dos Santos/Incienso y Choripán - Jul.13

TODO LO QUE SE PUEDE VER DURANTE UN SEMAFORO EN ROJO AMANECIENDO AL DIA SIGUIENTE DE LA NOCHE DE BRUJAS

  Dos nubes negras, las únicas, empujan al sol y amanece. Las aves que se escuchan por las ventanas abiertas del automóvil, en la desierta a...