domingo, 1 de junio de 2014
viernes, 30 de mayo de 2014
LA CIUDADELA DEL CORONEL CUEVAS.
El Coronel Cuevas subió a lo alto de la colina y con voz estentórea dijo – ¡aquí!.
De inmediato llegaron las máquinas que abrieron las calles y los obreros que construyeron las viviendas.
Tres meses después la ciudadela estaba lista. En la inauguración sonaba un mariachis con “Yo sigo siendo el Rey” y luego, emocionado pero sin llorar ni demostrarlo, el Coronel Cuevas trepó al escenario y anunció: “hoy empieza la historia de la primera comunidad del mundo habitada solo por hombres y nuestras inseparables criaturas de compañía, las mujeres. Esta ciudadela – añadió con el aplauso de todos – es el primer territorio libre de putos del universo!”.
El cura Gervasio, bendijo el pueblo, con el interesante detalle de una hoja de parra como herramienta de aspersión del liquido bendito. “ Se reata el hilo de la historia bíblica “ se le escuchó decir, añadiendo que “ posiblemente nosotros salvaremos al mundo de la maldición de su holocausto con el meteorito “Ajenjo” que ya enfilaba hacia nuestra tierra.
¡ Detened oh Dios vuestra furia divina!”.
- Queasisea- gritaron al unísono.
Con el correr de los años, la calma histórica retornó a la comunidad.
La odiosa cuestión de la discriminación, tan enarbolada por los pueblos libertinos, pasó a llamarse “corrección comunitaria”; los minusválidos volvieron a las siempre acogedoras piecitas del fondo, los hombres del pueblo retornaron a la honorable práctica de los hijos de familia y los hijos naturales y siempre había suficiente leña para ignorantes de la ley de Dios, mujeres promiscuas, endemoniados y putos que pudieran nacer.
Las mujeres renunciaron a su derecho al voto- esa burda experiencia mundana de sacar a las varonas de la cocina - que solo sirvió para procrear lesbianas por todas partes.
Los curas volvieron a tener sobrinos, los niños volvieron a respetar la siesta, los jóvenes ya no respondían a sus padres, se canceló por decreto el demonio del internet ; los derechos humanos eran, apenas, una hedionda cicatriz del deplorable mundo entregado al pecado.
Las mujeres procrearon, cocinaron y rezaron; en sus pocos ratos libres se reunían con otras mujeres casadas a conversar sobre sus empleadas y los hombres reasumieron la dignidad del trabajo, los asuntos políticos y dedicaron sus ratos libres al sano esparcimiento - para adultos- en discretos templos de meretrices a extramuros.
La vida volvió a la santidad, la sumisión y al temor de Dios; y nunca mas la varonil fragancia de los sobacos fue combatida de nuevo por ningún maricón desodorante en aerosol.
…
Treinta años después, en su lecho de muerte, el padre fundador, el Coronel Cuevas, delirando de fiebre - y apartando con un gesto a su desconsolada esposa Josefina- convocó al inseparable ayudante, el Teniente Antonio y tomándolo de la mano, susurró con agónica dulzura:
- “ Tony, nunca dejes que derriben el eucaliptus donde tallamos nuestros nombres”.
sábado, 17 de mayo de 2014
UNA CRITICA A LA POETICA DE ABUNDIO "EL PARCO" BALDISIERI
El libro “ El ” de Abundio “El Parco” Baldisieri, ratifica una vez más que lo mejor de su poesía es el sentido de la ausencia. Incluso, sus versos mas admirados, siquiera los escribe. Sus páginas en blanco son una promesa subyugante de lo que el propio autor califica como la lirica que no implica el compromiso tangible de la tinta impresa.
En ocasiones su palabra es tan tácita que solo murmura una sílaba inicial y el lector debe viajar sobre los lomos de los dromedarios de su propia imaginación, como en el caso de la prolongada Oda al Heroísmo de los pueblos Xanpamamapanapa , obra que ocupa seis páginas del ultimo libro, pero en realidad lo que se lee solo se imprime en medio verso de la primera línea: “quiero contaros, sumiso y ardiente…”
Quizás todo se refleja en su mesurado discurso de presentación a la 79 edición de sus consagrados “Versos Impalpables” cuando frente al auditorio de críticos consagrados y escritores, expresó aquella famosa idea: " el micrófono funciona?".
Una expresión rehogada en la angustia del ser humano parado en las amplias alamedas del siglo XXI, obligado, posiblemente, a ser el sístole y diástole de su propia conciencia social. Un clamor, diría, un grito desgarrador, también, del síndrome Darwiniano de la persistencia humana en medio de tanta selva, o quizás, sencillamente, un mensaje- como olvidado al paso- cual pañuelo de una dama elegante en las cortes de la Francia real. O, porque no – descartarlo tampoco – una simple y domestica incertidumbre personalísima del autor, sobre el funcionamiento de tal elemento que concomita con los procesos de amplificación de sonido.
Poca poesía como la de Abundio "El Parco"Baldisieri, supo ser tan solidaria con la suerte de los pueblos originarios del norte de Groenlandia, como la que se lee en su libro “Iglú”, que fantasea con la hipótesis que los pueblos Manitunes conocieron, en sus tiempos continentales, al tempano que acabó finalmente con la vida de miles de personas, en el colosal choque del Titanic a principios del siglo XX. El desarrollo de esta obra que combina lo profético con lo humanista, tiene a lo largo de sus 654 páginas, una sola expresión, en la primera hoja: “ ¡ chake! “
Felipe Malquiste, editor.
martes, 13 de mayo de 2014
LO DIFICIL QUE ES COMER UN ASADO.
Ser
periodista, principalmente si uno esta en la radio y aun peor en la tele,
produce la gracia siempre pruriginosamente agradable de la popularidad y el
afecto, pero con algunos perfiles de fastidio en ciertos y puntuales casos.
Primero
y principal es que uno nunca deja de ser un aparato proveedor de noticias, cualesquiera
fuera el sitio de la reunión, el circulo social, deportivo o familiar al que
asistieras y la circunstancia que fuera, esto es, un sepelio o una serenata.
Si
uno trabaja en “Radio Periquita” la primera pregunta de alguien del grupo de
reunidos, apenas uno llega, como para romper el hielo, se diría, es casi de manual: “¿ siempre estás en Radio
Periquita, vos?”, te preguntarà, así te terminara de escuchar en Radio
Periquita esa misma tarde, en el auto, mientras iba al súper a comprar un vino
para esta reunión.
Apenas
atines responder, todavía con la sonrisa
de cordialidad hilvanada en tu rostro, él mismo preguntador inicial quemará su
ultimo cartucho con el segundo clásico, en relación a alguien que trabaja en la
misma radio, por ejemplo:
-
che y Victor Benitez pio es grosero luego así
cuando no hace su programa y todo.
Allí
es donde vos empezás a pensar en una respuesta embolada y una amable, pero
siempre optaras por la amable. ( salvo que seas el mismísimo Victor Benitez) La
embolada sería, “ no se, no vivo un poco con Victor Benitez”; pero terminás
despachando la opción mas amable:
-
jajaja.
Si.
Solo te reirás. Es amable, cordial, apachuntosa ( no se que significa, acabo de
inventarla) y lanza un mensaje directo. “Me rio y no te respondo, curioso.”
Sonara
la campana del primer round y continuaran todos hablando de los costos de
reparación actual del sistema de inyección de autos de Korea, que era el tema
debatido al momento en que vos,
perifonero de noticias, apareciste en tal conclave de amigos, conocidos
y desconocidos; y todo porque al hermano
del primo de tu amigo Felipe se le ocurrió inaugurar su quincho, obviamente,
con un asado. Con que va a ser ¿ con pastafrolas?
No
tardara 7 minutos, para que un gordo de remera del Ratón Mickey que parecía
inofensivo al fondo, semia-costado en una hamaca paraguaya, se ocupe del
siguiente bullying, justísimo en el momento en que vos descubriste que bajo ese
mantelito de punto cruz se escondían, calentitas aun, unas empanadas de Areco y
pretendías manotearlas. Y preguntara así:
-
Che, vos que sos periodista. ¿ Es cierto que
Jaegli esta en el bailando porque va a ser candidato a intendente?
Entonces
vos esperas un segundo, le bajas el primer bocado entre la punta del repulgue y
a dos pulgadas para abajo, tentando que el dogor al verte comer desista la
repregunta, porque te das cuenta también que el resto no le ha dado gran atención,
pero… olvidalo, volverá a la carga, con un arma aún mas letal.
-
Che loperro, aquí el periodista “ade” saber
porque lo que baila Jaegli, si es cierto que va a ser candidato.
Y
los perros van a terminar girando el rostro hacia vos, con mirada inquisidora y
una sola expresión tacita: “¡Contestá pues! ”
Vos
que ya sabias que el circuito de evolución de las preguntas de asado funcionan
así, trataste de devorar tu primera empanada con gran rapidez entre la primera
pregunta, tu silencio y la segunda, pero – aun cuando la devoraras completa de
un bocado – nada impedirá que tengas que hacer un gran esfuerzo para deslizar
el bolo alimenticio atorado a la altura de la corbata, y , empezar a responder
al pueblo, allí reunido.
No
te salvaras, de dos preguntas mas,
relacionadas con el mismo tema. Generalmente vinculadas a fantasías y leyendas
urbanas que vos aborrecías y combatías públicamente en tus programas pero que
aquí terminaras festejando solo para salir del interrogatorio y tener derecho a
comer ese matambrito tiernizado que acababan de servir en tiras aun humeantes.
Las
preguntas accesorias además suelen partir de la propia necesidad de los amigos
de afirmar sus propios conocimientos con un asentimiento del periodista que se
encuentra en la sala.
- “
che, es cierto que el se hizo el bypass gástrico para adelgazar. – te
preguntara el rubio con pinta de oficinista de after oficce, antes de comer el cuarto de chorizo que
sostiene en la mano - porque ellos si tienen derecho a comer- y a quemarropa
anexará la segunda “ cuantos kilos ya
bajó”?
Ibas,
siquiera aun a responder o tratar de hacerlo, sino tan siquiera a generar
sinapsis, para producir algo coherente, cuando uno del fondo agregará, casi
como lanzándote un “ ya que estamos contestame èsta también”, la pregunta de aquellas que terminan por
levantarte un leve ardor caluroso a la altura de la mejilla izquierda, mas que
nada porque su construcción es tan intrincada, inconexa y barroca, que el solo pensar en ella te genera ganas de
sufrir. Sera así mas o menos:
-
Y este Jaegli… el paga o le pagan para
participar. ( pausa milisegundistica) porque viste que se peleo luego con
Zucolillo , parece que tenían un cementerio juntos y les comió Lucho Gonzalez.
Seguro que va a ir todo dolorido al senado después de cada baile, verdad?
Como
haces para responder todas esas preguntas?, este colgajo de ideas?, pero mas
que nada, como haces para creer que no es una joda de Tinelli por parte de 16
tipos, que se están morfando a mil la picada pre asado, y vos allí, pensando que
contestar.
Pero
tenés que calmarte porque recién andás por la mitad.
Alguien
propondrá una chinchoneada, eso te aliviara un poco; algunos aceptaran, pero
otros dirán que no y lo peor… a uno se le ocurrirà decir,
-
“ vamos na a hablar nomas con nuestro amigo
periodista que esta aquí, boluo…”
Vos ya
no sonreirás aunque pretendas – en un muñón sanguinolento de amor propio que te
queda – que fue un acto de valoración y generosidad contigo, al tiempo en que
ensartarás con el mondadientes una feta de butifarra y un trozo de mbeyú, bien
tostado, para que mañana no quede dudas de lo que te produjo semejate pyahai.
Es
entonces, y no en otro momento, cuando aparecerá otra institución del
rompebolismo clásico con el periodista que pretendió gozar un asado con los
amigos: todos allí saben que vos sos un periodista radial que te ocupas de
temas políticos y económicos. El 80 por ciento de los concurrentes escucha tus
programas y jamás sintonizan allí una puta información deportiva.
Pero
eso no basta para detener el siguiente interrogatorio obligado de los asados:
-
che y vos que sos periodista, ( “vos que sos periodista” es el gran
argumento incriminatorio, for ever) que lo que se puede hacer de ese arbitro Amarilla,
boluo, ese pio es pariente de Leoz, mbaé…
-
Solo
debes respirar. Tomar aire y dejar que se enracimen mas preguntas que vendrán,
no seguidas, sino yuxtapuestas:
-
Nderacoooore …cierto boluo. – saltara otro - Y
vos que estas allí en la radio. ¿ que se sabe del Tata? Es cierto que Zapag le
llamo el otro día y no le atendio el teléfono?
-
Pera na un poco, pera na un poco - interrumpirá el del cigarrillo electrónico –
vamos na a preguntarle lo del pendejo que mostro su camiseta de Jesús, es
cierto que la protesta de los jugadores antes de los partidos es por eso o
porque mierda lo que es…
Vos
que sos muy meticuloso en no revistar nunca las páginas deportivas de los
diarios tratas de conciliar inteligencia, astucia, diplomacia y eficiencia para
salir de éste mazacote de preguntas y terminás aprendiendo – ojo, con los años
– que podes responder, literalmente, cualquier cosa, y la perrada asentirá,
satisfecha y con la cabeza, solo porque
vos “trabajas en la radio”. Ante la metralla inquisidora anterior responderás
por ejemplo:
-
Lo que pasa es que el futbol paraguayo atraviesa
su peor momento. (esa frase nunca falló) Se perdió a Bielsa que podría haber sido
alguien que trabaje cimiento de nuevo , pero el resto es vyroreí, lo cierto es
que no nos vamos al mundial
( y para terminar le agregás un dato que sembrará confusión
por un rato, el tiempo suficiente para tomarte un respiro y un trago de mala
cerveza)
…y
con no ir al mundial el país pierde 575 millones de dólares…
“575….”
– balbucerá uno, pero se quedaran mirándose unos a otros por un momento irregistrable
por cronometro racional alguno, que te
permitirá recordar aquella frase de la florida niñez cuando podias decirte a tu
santa madre, “ mama, cuando nos vaaaaamos??”.
Si
superas este penultimo round, posiblemente te darán unos 6 minutos de pausa.
Durante
esos seis minutos los tipos recibirán una nueva fuente de bananitas de carne,
morcillas, sopa paraguaya, y chorizo para continuar la “toscaneada”, se
servirán vino, reabastecerán de cerveza sus manijas y se preguntaran sobre
alguna cosa vinculada a direcciones y como se llega a algún lugar. No faltara
el que sabe mucho de esas cosas y explicara que se trata de una calle que
“muere” en tal parte o en el mejor de los casos que “choca” con la calle tal, o
aun mejor, que explicara que la casa del tipo de marras queda en la esquina de
esa calle donde dobla el 42.
En
ese lapsus de seis minutos, no pierdas tiempo. Tenés que aprovechar para
hacerte un choripán en 2 minutos, devorarlo en 4 y pasarte la servilletita y
pedir lo que has de beber ,en el minuto de anexión, porque no va a faltar
alguien que te coloque otro clásico preguntario al periodista designado, como
un gancho al mentón.
-
Che y cuanto ganan Mabel Renfle y eso” – preguntará justo el que prepara el
asado, sin desviar la mirada de las costillas que están saliendo.
-
Obviamente
vos tenés un segundo para recordar a Mabel ,a quien querès mucho, y uno mas
para tratar de discernir con tus mejores neuronas quienes son “y eso”.
Guay! si llegas a responder con una evasiva,
comprensible y obvia, en tanto no sabés, como por ejemplo :
-
“ vos sabes que no se cuanto gana Mabel, che…”
Allí
es cuando desde el fondo, a la derecha, del mismísimo flaco de barbita de
candado que vos no escuchaste emitir sonido en toda la noche, se esputara esa
frase detonante:
-
Y si. Lo peridista se cubren todo luego.
Para
que pa. De inmediato te preguntaran si es cierto que Luis Bareiro le defiende a
Vierci, si es verdad que Mina es socia comercial de Kalè, si Carlos Peralta
tiene un pariente en la función publica, si Torres dejó Abc….
A
esa hora exactamente, vos ya estas seguro que no querés comer nada mas, que
solo querés saber donde hay un sanitario para simular una meada y volver a
casa, saltando una murallita cubierta de miramenometoqueis sin despedirte.
Sacrificado
es.
Un
asado es, en rigor, una reunión de amigos que se juntan para chupar y comer y ,
al mismo tiempo, un interrogatorio al periodista ese que suele venir . -
viernes, 18 de abril de 2014
VIDA, PASION Y MUERTE DE CIRO MARINO RODRIGUEZ.
LA VIDA, PASION Y MUERTE DE CIRO MARINO RODRIGUEZ
Muy pequeño - en el limite entre enano y petiso- Ciro Marino Rodriguez tenía una mirada de fuego que interpelaba a su paso.
Hablaba como el Jesùs de las películas recomendando, sentenciando y cuestionando. Aun siendo niño en transición a jovenzuelo, me retuvo un par de veces en alguna calle de Pilar para apuntarme con un dedo y exigirme que sea como mi padre. “Vo mita-í tenés que ser buena persona como don Ninín” y sin entibiar nada con una sonrisa, seguía camino con sus ojos grandes, encendidos y el resto de su rostro impávido. Honesto, trabajador, ciudadano ejemplar e impenitente cultor del teatro popular.
Si a Carlos Alberto Mazó lo recordaremos siempre como la figura emblemática de las letras y el teatro pilarense, dramaturgo, director y actor, al Ciro Marino Rodriguez del teatro popular, bizarro, barrial, visceralmente circense, tampoco lo olvidaremos.
Ciro Marino seleccionaba actores de su circulo de amigos, obreros, trabajadores de oficios, en los barrios. Parientes a veces. Siempre era èl mismo el guionista, director y figura central de sus puestas teatrales.
.
Pero hoy, en este viernes santo quiero recordar aquella vez que Ciro Marino Rodriguez reunió a 2000 personas para presenciar su puesta teatral “Vida, Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo”, allá por 1978, en el estadio de basquetbol del club 1ero de Mayo de Pilar.
.
Su versión era absolutamente vinculable al floreciente realismo mágico latinoamericano, comenzando por èl mismo, que vestido con su atuendo de tela de alpillera, barba de corcho quemado, parecía un Jesús de bolsillo, achicado quizás por la azotaina a la que le había destinado Pilatos.
.
Pero hoy, en este viernes santo quiero recordar aquella vez que Ciro Marino Rodriguez reunió a 2000 personas para presenciar su puesta teatral “Vida, Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo”, allá por 1978, en el estadio de basquetbol del club 1ero de Mayo de Pilar.
.
Su versión era absolutamente vinculable al floreciente realismo mágico latinoamericano, comenzando por èl mismo, que vestido con su atuendo de tela de alpillera, barba de corcho quemado, parecía un Jesús de bolsillo, achicado quizás por la azotaina a la que le había destinado Pilatos.
El montaje consistía en el ingreso de Jesús, rumbo a la cruz por el acceso principal, puerta grande desde donde normalmente saltaban los equipos de basquetbol a la cancha.
Esa caravana del monte calvario, iba presidida por el mencionado Jesus, seguido de agresivos guardias romanos que lo castigaban todo el tiempo con unos látigos de tela de cuerina marrón y corazón de cartón, que sonaban con horrorosos chasquidos sobre el lomo del pequeño hijo de dios rumbo al Gólgota.
La comitiva estaba reforzada por todos los enemigos del Nazareno, sus amigos solidarios, los discípulos, incluyendo al propio Judas, resucitado solo a los efectos cinematográficos. Al final del rectángulo estaban las tres cruces que esperaban la crucifixión del meteórico hijo de Nazareth y los dos ladrones, el bueno y el malo.
Pero como el estadio estaba repleto, antes de empezar la obra, Ciro Marino determino que el vía crusis se haría con un “estilo vuelta olímpica”, de manera que todos los asistentes pudieran ver de cerca el sufrimiento del señor jesus, representado por èl mismo. Por lo tanto giraron por los cuatro costados del rectángulo de juego, posteriormente viborearon un poco - en el ultimo tramo- por el centro de la cancha y fueron directo hasta el aro de cemento y fibra de vidrio del sector norte, tras el cual, emplazadas en una loma se encontraban las cruces.
.
Ciro Marino, sabía que era un proceso breve, sin diálogos, sin otra trama que la marcha y la crucifixión, por lo cual supo resolver el problema de la identificación de los discípulos ( que caminaban tropezando detrás de la escena principal ) con un método bastante curioso: tenían grandes carteles de cartón que colgaban de sus cuellos con sogas de ferretería. Allí se escribían sus nombres , y una frase final que sugería que tal iniciativa identificatorìa no era suya ( del director) sino de los salvajes romanos. “Pedro” - por ejemplo- y seguido de la leyenda “ Amigo del condenado”
Atrás venía sonriente, contando monedas de una sucia bolsa negra, el resistente Judas, que no necesitaba cartel alguno para recibir el abucheo e incluso algún proyectil del publico asistente. Y mientras esto sucedía, lejos del mentado arrepentimiento, se reía a carcajadas y enseñaba el dedo del medio a quienes le arrojaban, por ejemplo, un choripán a medio comer.
.
Ciro Marino, sabía que era un proceso breve, sin diálogos, sin otra trama que la marcha y la crucifixión, por lo cual supo resolver el problema de la identificación de los discípulos ( que caminaban tropezando detrás de la escena principal ) con un método bastante curioso: tenían grandes carteles de cartón que colgaban de sus cuellos con sogas de ferretería. Allí se escribían sus nombres , y una frase final que sugería que tal iniciativa identificatorìa no era suya ( del director) sino de los salvajes romanos. “Pedro” - por ejemplo- y seguido de la leyenda “ Amigo del condenado”
Atrás venía sonriente, contando monedas de una sucia bolsa negra, el resistente Judas, que no necesitaba cartel alguno para recibir el abucheo e incluso algún proyectil del publico asistente. Y mientras esto sucedía, lejos del mentado arrepentimiento, se reía a carcajadas y enseñaba el dedo del medio a quienes le arrojaban, por ejemplo, un choripán a medio comer.
Era interesante esa manera como Ciro Marino Rodriguez producía el sincretismo en las representaciones, ya que los romanos que pegaban no hablaban ni en latin ni en español, sino lo hacían en jopará , gritando con energía sus consignas intimidantes, al tiempo en que castigaban las pobres espaldas del pequeño jesús.
- Eguata nde bandido..! …siga py…!! Barulaque!! ..
y volvían a pegarle y volvían a gritar ..
- ¡ pea heú reicuaa hanguá otro día! .. ¡ eguatà nde aña memby!! ( justo a èl le decían aña memby).
y volvían a pegarle y volvían a gritar ..
- ¡ pea heú reicuaa hanguá otro día! .. ¡ eguatà nde aña memby!! ( justo a èl le decían aña memby).
Por su parte Ciro no se quedaba en los simples alaridos de dolor, como en el Jesus de Gibson, o como en la semiótica mirada del nazareno de Zefirelli, sino incorporaba – fíjense que detalle – un libreto que mixturaba la ética judeocristiana del dolor con la piedad por su comunidad.
Así por ejemplo en los 28 metros del primer lateral de la cancha, iba gritando cosas así como “¡ mi dolor por el barrio San José! “ o “¡ este sacrificio es por los trabajadores de Manufactura de Pilar! “ o “ el dolor me mata pero lo hago por los obreros portuarios de mi querida comunidad! e incluso, mas lejano, en los 15 metros del lado mas breve del rectángulo, se lo escuchó gritar “ ¡ malditos romanos, me rompen la espalda, pero hoy sufro por la comisión de damas del Barrio Crucecita! ( se supo después que le fabricaron las vestimentas) o eso que generó numerosos aplausos, “ ¡soldados de Roma, mi sufrimiento en esta noche es por la selección juvenil de basquetbol que viaja al nacional de Pedro Juan Caballero !”.
Entusiasta estaba el publico que en la medida en que ese sufrimiento con dedicatorias avanzaba (e iba aludiendo alguna tecla emotiva o de proximidad) saludaba con aplausos e incluso vítores. Un detalle que paso desapercibido, salvo para la aguda percepción de mi amigo Pepín Borba, es que los vitores eran para Ciro y no para Jesús.
- “ Fuerza Ciro, Carajooooo! “ gritaba alguien de tanto en tanto, obrándose el milagro de la suplantación de popularidad que el Beatle Lennon habíase atribuido pocos años antes, con menor éxito.
- “ Fuerza Ciro, Carajooooo! “ gritaba alguien de tanto en tanto, obrándose el milagro de la suplantación de popularidad que el Beatle Lennon habíase atribuido pocos años antes, con menor éxito.
No menos pintoresco era el ladrón bueno, encarnado por un gran amigo de Ciro, el conocido Juan “Nicotina”, empedernido fumador, que aceptó participar del cuadro vivo solo con la condición de no dejar de fumar durante la puesta. Así pues, mientras marchaba el doliente grupo hacia el Gólgota, metido entre las 40 personas, iba Juan Nicotina fumando su Reina Victoria, Negro y sin filtro, sin solución de continuidad.
El final era antológico. Subían a las cruces, en primer lugar a los ladrones, el bueno y el malo y luego a Jesus. La única cruz que iluminaban los reflectores ( mas por la humildad del presupuesto que por consideración estética alguna) era la de Jesús misericordioso.
Pero un detalle interesante era este: aun desde los lugares mas lejanos, se podía percibir como el rostro de uno de los ladrones se iluminaba (casi como en el versículo de la transfiguración de nuestro señor Jesus) de tanto en tanto. Era Juan Nicotina, que también había negociado con la producción que le liberaran un brazo para que su habito de fumar no se interrumpiera durante el tramite de la crucifixión, muerte y resurrección, que suponía casi unos veinte minutos en su totalidad y a veces más..
.
Pero lo realmente sublime y emotivo era el cuadro final, en el que el hilván histórico universalista del libreto de Ciro Marino, se guardaba una sorpresa que yuxtaponía el cenagoso monte calvario con el agreste pináculo de gloria nacional en Cerro Corà, ya que el grito con el que concluía la obra era
- ¡Muero por mi mundo!…¡ viva la humanidad!
.
Pero lo realmente sublime y emotivo era el cuadro final, en el que el hilván histórico universalista del libreto de Ciro Marino, se guardaba una sorpresa que yuxtaponía el cenagoso monte calvario con el agreste pináculo de gloria nacional en Cerro Corà, ya que el grito con el que concluía la obra era
- ¡Muero por mi mundo!…¡ viva la humanidad!
--
EPILOGO
Muchos años después, en el 2004, reivindicando sus justos derechos laborales ( fue sindicalista también) Ciro Marino Rodriguez se crucificó en la realidad, de pies y manos clavados, frente al IPS central en Asunciòn. Consiguió luego de esta medida una pensión. Según recoge la prensa de esos días.
Cariño eterno al recuerdo de este pequeño gigante.-
EPILOGO
Muchos años después, en el 2004, reivindicando sus justos derechos laborales ( fue sindicalista también) Ciro Marino Rodriguez se crucificó en la realidad, de pies y manos clavados, frente al IPS central en Asunciòn. Consiguió luego de esta medida una pensión. Según recoge la prensa de esos días.
Cariño eterno al recuerdo de este pequeño gigante.-
jueves, 6 de marzo de 2014
SE LLAMABA ROBERTO, LA PANTERA LE DECIAN...
Se llamaba Roberto.
la pantera le decían,
en un bolsillo tenìa a la hinchada mas grande del mundo, la de Boca, en otro guardaba nuestros corazones de pilarenses, de cerristas, de paraguayos.
Transportar, no transportaba la pelota: escribía con ella sobre la cancha, con los dedos suaves de un fígaro, con la misma suavidad con la que aprendió a correr la de trapo en los arenales de su cuadra de la calle Colón; arenales que – por cierto- devoran a temprana edad a los pataduras para los asuntos del futbol.
Bastaba verlo llegar al centro de la cancha en el primer ataque para ver que era un toro que no iba a regalar la oreja.
No corría, modelaba así en el césped, como en el piso sintético, que por entonces era exclusivo de los gringos; pecho altivo, mediasonrisa pícara indeleble y por sobre todo, esa elegancia indespeinable, que, con el avance del juego no lo consigue sostener cualquiera…aunque se vista de seda.
Cuando la Pantera detenía el balón a metros del área grande- cuando la amasaba- parecía eterno; ocupaba medio día su oficio de mirar para todas partes y colocar luego el boomerang de su pase -que Pitàgoras no lo habría calculado mejor - y que, boomerang al fin, siempre volvía para su remate final y las redes.
Pero cuidado, no pretendas que el gol fuera un patadón como los que gritamos ahora enardecidos y agradecidos de los pies de nuestros delanteros; naaa, era la misma "magia cabañas" , el hilván de seda de una araña florentina, el último plano de Da Vinci, el pentagrama de Vinicius tras su cuarto escocés.
Yo tenia un pequeño periódico en mi pueblo, se llamaba PANORAMA. Lo entrevistè al pie de un avión privado que había arribado a la pista de césped del “Batallòn 40” allà por el 81. Y me conto que estaba feliz porque desde Pilar con el Capitan Bado, de desde Asunciòn con el Ciclón, lo venían a buscar para el Cosmos, sí el Cosmos de Nueva York, y de Pelè, y de Beckembauer, para que te voy a decir lo que era el Cosmos de entonces.
La Pantera no tenía ni la arrogancia de Chilavert ni la humildad “For Sale” de Romerito; no necesitaba actuar porque era El mismo, e indivisible. Sabia ganarse amores y odios, pero tenia un perfecto conocimiento de donde se pintaban los lindes de la cancha y adonde comenzaba el continente del trato amable en el universo del fútbol.
Roberto se llamaba. Roberto Cabañas. La Pantera le decían. Un mitaí que aprendió a ser un genio con los pies en un pueblo de Basquetbolistas, si te apetece un dato mas.
Y vos me hablas del “escorpión” de Higuitas y yo te banco la emoción, pero dejame contarte lo que pasaba 10 años antes en el Cosmos de Nueva York…
bah… no te cuento nada, ve el video de abajo, y conocelo.
http://www.youtube.com/watch?v=Mmqx-3pFwx4
viernes, 20 de diciembre de 2013
LA BALLESTA DEL FIN DE LA HISTORIA.
LA BALLESTA DEL FIN DE LA HISTORIA.
A
mediados de la década del sesenta, influidos por las películas de romanos y las
de caballería contra indios que pasaban semanalmente en los cines Parroquial,
Real y el de la Heladeria Laponia, se instaló la guerra de los cinco años en
Pilar. Fue el enfrentamiento de “Barrio contra Barrio” de los chicos armados
con espadas de madera, largas lanzas de tacuara, escudos de hojalata, caballos
de bibicleta y los equipos de guerra
personales propios de los guerreros: hachitas de madera, pulserotas de
cuero, honditas, cascos en algún caso, antifaces en otros.
Mi
barrio Gral Diaz, o Barrio Rosado ( nada que ver con lo que piensa, era por los
arboles quemados) era temible en las
artes de la guerra, por aquellos tiempos, mas que nada por la tenacidad y los
recursos naturales y artificiales que tenia a su servicio. Le rodeaban tanto el
rio Paraguay como el arroyo Ñeembucu, por citar dos vías de escape y escondite
rápido, pero por sobre todo tenía el “Fabrica Bajo”, o sea, el estratégico
vertedero de desechos de Manufactura de Pilar S.A una gigantesca fabrica de
tejidos.
Todas
las tardes, esta gigantesca fabrica que por entonces empleaba a 3000 obreros,
botaba a las orillas del arroyo Ñeembucu ( bah.. la contaminación no existía
por aquellos tiempos) un cargamento de embalajes, recipientes de metal,
tambores, equipos en desuso; todos ellos, reciclados, pasaban a engrosar la
infernal maquina de guerra de mi barrio. En verdad, éramos un imperio,
deberíamos confesarlo.
Se
recuerda una sola batalla perdida en toda la historia de las guerras Barrio
contra Barrio, la cual se consumó mediante dos factores determinantes: el
factor sorpresa ( la invasión fue la tarde del cumpleaños del Gordo Mendoza
cuando todos los coroneles y soldados estaban tomando chocolate y tratando de
abrir sus bolsitas de sorpresa) y , en segundo tèrmino, el volumen de los
atacantes que estuvo conformado por la asociación de tres barrios unidos, el 12
de Octubre, el San Antonio y la zona del Piso. Algunos memoriosos dicen que
hubo hasta 40 niños en aquella espectral aparición de enemigos armados con
lanzas y espadas de curupa_y.
El objetivo, entonces, fue preciso, ocupar la construcción del IPS,
que surtía a los ejércitos de mi barrio de un material de inconmensurable
valor: piedritas de canto rodado. Inexistentes en estado natural en las tierras
bajas del Ñeembucu y importadas de otras regiones solo para la construcción de
la vereda perimetral de IPS, edificio de hectárea y media.
El daño material no fue muy considerable. Se alzaron con
cuantas.. 10? 20? bolsas de piedritas, pero quedaba aun una montaña. El daño,
daño, fue el moral, anímico, para los guerreros del barrio que cuando se
enteraron del asalto fueron hasta el lugar de los hechos sin otra arma que las
cornetitas de cumpleaños que aun tenían en la mano y fueron corridos a
honditazos certeros, probando en sus espaldas el dolor de sus propias piedras
en el momento de la veloz huida.
Repuestos de este incidente, mi barrio siguió realizando
incursiones en las siestas. Siempre el principal enemigo era el Barrio San
Antonio. Portuarios ellos, diestros en el manejo de la espada, niños musculosos
y fibrosos fruto de la combinación alquímica del pira caldo y el basquetbol que
era un deporte que practicaban con los ojos cerrados.
Las contiendas eran bravas y duraban el tiempo en que las
madres de la vecindad salían a tributar sus generosos y ecuánimes cintarazos (
para los chicos invasores y para los del
barrio por igual), lo cual dispersaba a los ejércitos tras unos 10 minutos de
intenso enfrentamiento.
Nadie se explica en estos tiempos postmodernos como es
posible que los niños de esa generación sobrevivieran sin secuelas de esos
recios combates con lanzas afiladas de tacuara, dolorosas espadas de madera y
lo que era peor, la acción de la artillería de honditeros, que en ambos
contendores se mantenía a una distancia de tiro y que al comienzo y al final
del ataque provocaban estragos.
“hoy en día esto provocaría un escandalo con cobertura de la
televisión y la participación de la comisión de Derechos Humanos de las cámaras
del congreso en estos maricones tiempos “, sostiene ahora Federico Kalender,
alias Aquiles (en aquellos tiempos) actualmente Presidente de una Fundaciòn que
promueve el rescate de la artesanía en Ñanduti.
La historia de los tiempos es sabia. Construye los trebejos
de sus momentos mas portentosos con las mismas piezas; es – se diría – la misma
bisagra la que va abriendo todas las puertas. Así como hace 65 millones de
años, un gigantesco meteorito de casi 10 km de diámetro colisionó con la Tierra
a una velocidad de 50.000 km y puso fin a los dinosaurios y otras especies
reinantes; una genialidad elaborada en mi barrio acabó con el lustro de la
guerra Barrio contra barrio en Pilar.
Fue aquella vez que se publicó, a fines de 1969, el plano
para construir una ballesta en “Mecánica Popular”. Chingolo Burguez, el
Comandante Chingolo, mi hermano Mario, el camarada “Oveja” y otros miembros
connotados del ejercito del barrio Gral Diaz
se apropiaron furtivamente del ejemplar de la revista , una tarde cuando
al retornar de su empleo en el Banco de Fomento, don Ninin Dos Santos dormía la
siesta.
Expertos en temas bélicos aseguran que en la Carpinteria de
Don Papo se llegaron a fabricar 30 ballestas, otros cronistas mas serios de la
época como Papi Encina atestiguan que solo fueron 15, lo cierto es que la
incorporación de la ballesta al arsenal de mi barrio dió un giro rotundo al
arte de la guerra, provocó un dramático desbalance armamentístico y
concomitantemente - similar quizás a la irrupción de la velopoietica,
vulgarmente llamada catapulta en los ejércitos de Alejandro Magno o el
mismísimo escudo galáctico del señor Ronald Reagan- produjo la desmovilización
y el repliegue definitivo de los enemigos.
Trascurrieron cinco años otra vez para que se conociera que
las ballestas adolecían de un grave problema en la fijación de la puntería lo
cual, en la práctica, provocaría mas estragos en la población de aves que en
los enemigos combatientes.
Pero aun así, se recuerda con orgullo aun hoy, la sola
aparición de 20 de los nuestros caminando por el centro de la calle, con esas
temibles armas solamente visionadas en las películas del matiné de los
domingos, lo cual era motivo suficiente para que los chicos de los barrios mas
temibles regresaran a la calidez de sus casas, a colgar sus humildes espadas de
madera.
De vez en cuando veo fotos en feisbu del Comandante Chingolo, una de las glorias del ejercito
imperial del Barrio Gral Diaz - después cantante Pop en mi pueblo -gozando de
su adultez mayor en su cómoda casa en los suburbios de New Jersey , botando la
nieve en invierno o cenando un pavo en la noche de acción de gracias en
homenaje a la cosecha de los peregrinos en 1623. En sus ojos, sigue brillando
el alma del guerrero salvaje del barrio rosado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
TODO LO QUE SE PUEDE VER DURANTE UN SEMAFORO EN ROJO AMANECIENDO AL DIA SIGUIENTE DE LA NOCHE DE BRUJAS
Dos nubes negras, las únicas, empujan al sol y amanece. Las aves que se escuchan por las ventanas abiertas del automóvil, en la desierta a...
-
UN FLOR DE INAPERUTO. Es dable explicar el origen de esta palabreja acuñada por Càndido Cantero, un personaje del Barrio Genera...
-
LA VIDA, PASION Y MUERTE DE CIRO MARINO RODRIGUEZ Muy pequeño - en el limite entre enano y petiso- Ciro Marino Rodriguez tenía una mirad...
-
Se llamaba Roberto. la pantera le decían, en un bolsillo tenìa a la hinchada mas grande del mundo, la de Boca, en otro guardaba nuest...





